Preguntas frecuentes
Las dudas que más se repiten en la primera reunión, respondidas sin rodeos. Si la tuya no está aquí, escríbenos y te contestamos una persona, no un formulario.
Por una primera reunión. Miramos la parcela —orientación, pendiente, qué permite la normativa urbanística— y escuchamos qué necesitas de verdad: habitaciones, rutinas del día a día, presupuesto y plazos. De ahí sale un estudio previo con el que ya se puede decidir.
No hace falta tenerla para empezar. Podemos ayudarte a encontrar el terreno que mejor se adapte a lo que quieres construir, y revisar contigo las parcelas que estés valorando antes de que compres: la normativa y el terreno condicionan el proyecto más que ninguna otra decisión, y sale mucho más barato descubrirlo antes que después.
Sí. La sede está en Madrid y trabajamos en toda España. Estés donde estés, recibes los mismos materiales y el mismo equipo: nuestro nivel de exigencia no cambia con la distancia.
Tres: vivienda unifamiliar llave en mano sobre tu parcela, reforma integral de una vivienda existente y promoción de obra nueva. En los tres redactamos el proyecto y ejecutamos la obra nosotros.
Todo el proceso: diseño, proyecto, licencia, construcción, coordinación de los oficios y entrega. Y lo que hay alrededor si lo necesitas — la búsqueda de la parcela, el estudio de financiación o la venta de tu vivienda actual. La idea es que solo tengas que tomar decisiones sobre tu casa, no sobre la gestión.
Sí. Es una de las piezas que más condiciona el calendario —muchas familias necesitan vender para financiar la obra—, así que se mira desde el principio y no cuando ya hay una fecha de entrega encima de la mesa.
No hay catálogo. Cada vivienda se dibuja desde cero sobre tu parcela y tu forma de vivir. Las fotos de esta web son proyectos construidos, no modelos entre los que elegir.
No trabajamos con un mínimo de metros, sino con un mínimo de encaje. Somos un estudio pequeño a propósito, para poder mirar cada obra de cerca: preferimos decir que no a un proyecto antes que aceptar más obra de la que podemos atender.
No. Son viviendas proyectadas según el Código Técnico de la Edificación y construidas sobre una losa de cimentación de hormigón armado, igual que cualquier otra vivienda: son bienes inmuebles, con su proyecto visado y su licencia. Lo que cambia es la estructura —entramado ligero de madera— y que se monta en seco.
Un esqueleto de montantes y durmientes de 12×4 cm en madera estructural certificada, cortados a la medida del proyecto y atornillados entre sí. Sobre ese esqueleto van el aislamiento, los tableros y la envolvente. Es un sistema con décadas de recorrido, no un experimento.
Que, más allá de la cimentación, no se amasa nada. No hay fraguados que esperar: la estructura se atornilla pieza a pieza. Apenas se genera escombro, y la obra hace mucho menos ruido y polvo que una tradicional — algo que agradecen sobre todo los vecinos.
La estructura responde con la garantía más larga que existe: diez años de seguridad estructural por ley, con seguro decenal. La madera estructural no es un revestimiento: está calculada como cualquier otra estructura, con el mismo rigor y las mismas exigencias.
El proyecto cumple las exigencias de seguridad en caso de incendio del Código Técnico, igual que cualquier vivienda. La madera estructural, además, tiene un comportamiento previsible: se carboniza por fuera a una velocidad conocida mientras la sección interior conserva su capacidad. Es justo eso lo que permite calcularla.
El de cualquier vivienda. La madera estructural no queda a la intemperie: va dentro de la envolvente, protegida por el aislamiento exterior continuo y por la cubierta estanca. No hay que barnizar nada cada temporada.
Sí. La memoria de calidades incluye aerotermia para clima y agua caliente, y el suelo radiante refrescante es una de las soluciones habituales. Las placas fotovoltaicas se incorporan según el proyecto y lo que exija la normativa de cada municipio.
Sistema SATE por el exterior y sin interrupciones, cubierta estanca con aislamiento entre tableros y carpintería con rotura de puente térmico. La casa se envuelve por fuera, que es lo que hace que no queden puntos por donde se escape el calor.
La obra de una vivienda unifamiliar suele ir de cinco a doce meses, según tamaño y terreno. Antes están el proyecto y la licencia: el proyecto depende de las vueltas que le demos juntos y la licencia, del ayuntamiento. En el estudio previo te damos un calendario realista, no uno de folleto.
Siete: primera reunión y diagnóstico, estudio previo y anteproyecto, proyecto técnico, licencias y permisos, construcción, control de calidad y entrega. Cada una tiene su cierre, y no se empieza la siguiente sin la anterior resuelta.
Nosotros. Presentamos el proyecto técnico y gestionamos la licencia con el ayuntamiento, con las comprobaciones normativas resueltas de antemano — urbanística, accesibilidad, eficiencia — para que el expediente no vuelva por un papel.
El mismo equipo que ha dibujado el proyecto. No subcontratamos la responsabilidad: la empresa que firma el proyecto es la que ejecuta la obra y la que responde de ella.
Sí. Hay seguimiento continuo y controles de calidad en los momentos clave —estructura, impermeabilización, instalaciones—: no esperamos a la entrega para comprobar que algo está bien hecho. Sabes qué está pasando y qué viene después.
No hay un precio por metro cuadrado que valga para todo: depende del tamaño, de la parcela, del programa y de los acabados. Tras la primera reunión te damos un presupuesto orientativo, y el cerrado sale del proyecto y de la memoria de calidades.
Se cierra sobre el proyecto y la memoria de calidades: lo que está dibujado y escrito es lo que cuesta. Si durante la obra decides cambiar algo, se valora por escrito antes de ejecutarlo. Un cambio acordado no es un sobrecoste; una sorpresa, sí.
El proyecto técnico, la tramitación de la licencia y la ejecución completa —de la cimentación a la última teja—, con entrega llave en mano y las garantías de la LOE. Lo que no entra se dice desde el principio, no en la última factura.
Podemos preparar un estudio financiero personalizado para tu caso. La vía habitual cuando construyes en tu propia parcela es la hipoteca de autopromoción, que el banco va liberando según avanza la obra y contra certificaciones.
Los pagos van ligados al avance real de la obra y quedan detallados en el contrato antes de empezar. Ni se adelanta trabajo que no se ha hecho ni aparecen cantidades a mitad de camino.
Las tres que marca la Ley de Ordenación de la Edificación, con seguros de Responsabilidad Civil y Decenal en cada proyecto: un año para defectos de terminación o acabado, tres para habitabilidad e instalaciones y diez para la seguridad estructural.
A nosotros. La misma empresa que firma el proyecto ejecuta la obra y responde de ella, sin intermediarios ni subcontratas fuera de nuestro control. Se avisa, se mira y se corrige.
Revisamos la vivienda contigo, resolvemos las dudas de uso de las instalaciones y seguimos estando. La entrega no es el final del proyecto: es el principio de una relación que dura al menos lo que duran las garantías.
Se proyectan para certificación energética A. El consumo real depende del uso que se le dé, pero la envolvente continua, la cubierta estanca y la aerotermia son lo que hace que la factura sea baja desde el primer día y siga siéndolo.
En proyectos seleccionados, sí. El estándar del que partimos ya trabaja la estanqueidad y los puentes térmicos; llegar a la certificación es una decisión que se toma al principio del proyecto, no al final de la obra.
Fabricar cemento o acero significa quemar energía y soltar carbono. La madera hace lo contrario: lo captura mientras crece y lo mantiene encerrado mientras la casa siga en pie. Es, además, el único material estructural que se replanta.
Cada pieza se corta a la medida del proyecto, así que apenas sobra material; y lo que sobra es madera limpia que se recoge y se recicla, no escombro mezclado. En la parcela no acaba un contenedor de restos.